Características principales:
- Textura: Extremadamente suave, esponjosa y ligera.
- Sabor: Ligeramente dulce, con un toque de queso crema que no es tan intenso como en un cheesecake tradicional.
- Apariencia: Tiene una superficie lisa y dorada, y su interior es casi como un soufflé.
Ingredientes típicos:
- Queso crema.
- Mantequilla.
- Leche.
- Huevos (separados en claras y yemas).
- Azúcar.
- Harina.
- Almidón de maíz (opcional, para dar más suavidad).
- Jugo de limón o vinagre (para estabilizar las claras).
Preparación básica:
- Mezcla de yemas: Se baten las yemas con el queso crema, la mantequilla derretida, la leche y la harina hasta obtener una mezcla homogénea.
- Claras a punto de nieve: Se baten las claras con el azúcar hasta obtener un merengue brillante y firme.
- Combinación: Se integra el merengue con la mezcla de yemas con movimientos suaves para no perder el aire.
- Horneado: Se hornea al baño María para mantener la humedad y evitar que se seque. Esto ayuda a lograr esa textura esponjosa y suave.
- Enfriamiento: Se deja enfriar lentamente en el horno con la puerta entreabierta para evitar que se desinfle.
Consejos para un pastel perfecto:
- Usa los ingredientes a temperatura ambiente.
- No sobrebatas las claras, ya que podrían perder su estructura.
- Asegúrate de que el molde esté bien sellado con papel aluminio para evitar que entre agua durante el baño María.
- Enfría el pastel completamente antes de desmoldarlo.
Este pastel es ideal para quienes disfrutan de postres no demasiado dulces y con una textura única. ¡Es una delicia que vale la pena probar! ¿Te animas a hacerlo? 😊